Tengo entre mis manos el único invento con el que desafío al tiempo.


Tengo entre mis manos el único invento con el que desafío al tiempo.

Por: Ximena Gil. ¿Cómo vive el poeta?Irá en bicicletaDándole vueltasAl planeta,Pintando letras“Contentas”Con una tormenta hambrientaNunca resuelta…Pero que complementa Su esencia.

Ese frío invierno día a día se convierte en verano.

Rumor del pasado.

Un espesor de antaño, resbala por mi garganta.

Jimena pediría su primer bolo de arroz portugués en perfecto español rioplatense, olvidándose por completo de la barrera idiomática.

Distintos tonos o clases sociales convergen en una falsa idea de poder, convicción y anhelo.

Cuéntenle que la poesía le escribe versos cada tanto, que le encontré sentido al desorden que dejó y que hay heridas que ya han cicatrizado.

Ayer me tomé unos mezcales en tu memoria, nunca te dije te quiero, pese a que era evidente

Yo no me llamo Ricardo, pero comprendo lo que Ricardo dice: los traumas, las obsesiones, el lenguaje negro del dolor.

Las leridanas Cristina, Gemma y Helena realizarán una autogira por España para lanzar un disco, un filme y un libro.

El obstáculo es el tiempo, el ruido del silencio y sus tormentas.

Edgar Borges juega con los delirios y las soledades de quienes se han visto asediados por el miedo y la deshumanización de una sociedad.

Los besos salen caros, porque detrás viene el puñal.

Aclaro, en mi defensa, que lo descubrí en Eden Lake, un salvaje survival británico.

Tal vez la belleza de El conde de Montecristo se deba precisamente a esta dimensión profundamente humana de su protagonista, que elige conscientemente convertirse en un demonio vengador.

Desde niña, cuando estaba en Lerendipia sentía que me acompañaban todas las historias y todos los personajes que tanto mi abuelita como yo nos inventábamos. Cuando me sentía sola o sentía miedo, traía a mi realidad todo lo que habitaba en mi imaginación. Hacía una fiesta con los objetos, las cosas más grandes cobraban vida. El Rosenkranz, […]

No sé en qué momento el sueño traspaso a la realidad, o la realidad al sueño.

En Mamá desobediente, Esther Vivas habla sin tapujos sobre mitos y percepciones históricos.

Se deslizó en la agonía, de los años.