Nunca pasé frío, nunca me sentí sola, siempre estuvieron ustedes.
De vuelta a casa


Nunca pasé frío, nunca me sentí sola, siempre estuvieron ustedes.

El silencio es mejor que aquel paraíso repleto de libros con el que Borges soñaba, es la tregua en medio de la la batalla.

Basta con mirarnos a los ojos para darnos cuenta que nos han empezado a caminar los pesares.

Como Dante, entendimos que la principal diferencia entre el infierno y el purgatorio es que al menos en el segundo todavía hay esperanza.

Quiero oler la capital catalana, sentir su sabor; aunque al primer trozo que me llevo a la boca me acuerdo de mi condición de extranjera.

Ella lo sacaba de todos sus estándares y prejuicios. La conocía de hace un día, carajo. Y tan bonita, tan joven.

Mañana amenaza ser espejo de hoy; la semana próxima de ésta y el mes próximo de éste.

Se trataba de un comisario de policía devenido en cronista, cuya deslumbrante aproximación a la novela negra me remitió a las letras de Manuel Vázquez Montalbán.

Te ves hermosa y radiante, llevas un jardín en tu cabeza y quisiera que hoy todas las flores te vieran.

¿Sabes? El amanecer está cerca

Conocí al pintor durante un viaje a Marrakech, mientras realizaba una investigación sobre el escritor barcelonés Juan Goytisolo.

incluía un par de metáforas confusas, que apenas yo comprendo.

La lluvia se disfrutaba, tenía ese toque de romance; ahora, sólo es un caos en las ciudades, porque hace que la mierda flote de las coladeras.

Se marchita con falsas promesas, pero se aferra al invierno y a la primavera.

Burroughs, Ícono de la generación beat, escribió una de las más grandes obras del siglo XX: Naked Lunch.

Yo, mi mayor desastre y mi mayor alegría.

“Sur l’eau” apareció por primera vez el 10 de marzo de 1876, en Le Bulletin français

Por suerte siempre tenemos a los cuñados, los hermanos, los vecinos, los suegros…

Hoy se celebra el Día Mundial de la Lengua Portuguesa y para conmemorar esta fecha, les comparto unos poemas que tienen como lengua materna el portugués.

Cruzábamos miradas sin la mínima intención de culpabilizarnos por un deseo latente y presionar con fuerza y poca vergüenza el botón de play.