Fue al poder de Televisa hacia el que José Ramón dirigió a veces con acidez, siempre con vehemencia, sus baterías críticas.


Fue al poder de Televisa hacia el que José Ramón dirigió a veces con acidez, siempre con vehemencia, sus baterías críticas.

Mis recuerdos apilados, la maleta abierta, yo sentado frente a ella. Silencio afuera, silencio adentro. El tiempo a punto de expirar.

Payasito,¿Hacia dónde vas cuando te marchas?¿De qué lugares estarás ahora llegando? Payasito, escúchame,me convierto en un fantasma.¿Qué somos en este manicomio?¿Sigues escapando del circo al que jamás quisiste volver?¿Sigues tratando de arrancartetodo el maquillaje que llevas en el alma?¿Por qué sólo puedo verte dos veces por año?¿Cuál es tu destino cuando desapareces? Payasito, ¿quién soy […]

Con ecos a La metamorfosis (1915) de Franz Kafka, La vegetariana profundiza en el anhelo de desentenderse del cuerpo humano y de todos los elementos que pervierten a la sociedad actual, como el egoísmo, los traumas y el desinterés.

El timbre suena. Héctor el primero, solo,dos barras de pan aún tibio,un peso imperceptible en los hombros. Laura lo abraza con amplitud,como quien no sabe qué más ofreceral beso que esquivo en la mejilla le da,antes de saludar a los niños, que lo adoran,fingiéndose animal. Después, llega el resto del cabal.Los viernes son así:manos llenas […]

En la sutil estela de la noche, habita unaceremonia antigua. Donde las palabrasfulguran como astrosy los cantos se mezclancon los sonidosde la selva. Todavía adoramos a los viejos diosesy todavíanos inclinamos a escuchar:el auténtico sonido de la tierra. Porque somosseres inmortales, aunque solamente vivamos un segundo, aunque nuestra vida se extingaen el anochecerdel mundo. Allí, cuando los grillos comienzana cantar: Mundos/cantospalabras/sonidoscantos/mundossonidos/palabras. Ceremonias y dioses.

Se pone gorra, o bloqueador en la calva si la olvida; deja su cinturón en casa; y nunca usa la playera de su equipo para evitar los insultos del fanático bravucón.

El bigote no es solo un adorno facial; es una declaración de intenciones. Le da un aire de Burt Reynolds, el dios veterano de los 70, de cowboy melancólico, de padre que sabe demasiado.

He de confesar que admiro a la gente que consigue derribar del pedestal o no idealizar a su héroe. Los admiro porque yo no puedo. No sé, tampoco, cancelarlos.

En un mundo que sigue moldeando a las personas para que se ajusten a sus normas, la Generación Beat continúa siendo una inspiración. No porque glorifique la autodestrucción, sino porque nos recuerda que hay otra forma de vivir.

Poeta chileno es una joya de la literatura latinoamericana y es de esos libros que deben formar parte de una biblioteca personal.

Desperté. Leo esta crónica y todo es lo mismo, todo sigue igual, excepto que yo ya no siento más.

La jirafa avanza al trote por la galería de los espejos,su cuello, un enigma que nadie en Versalles sabe leer.María Antonieta alza los ojos: dos reinas,coronadas de espinas bajo un mismo cenit. —¿También tú, extranjera?—enuncia la austriaca.La bestia inclina el lomo, oro sobre el verdor.Algo inasible comulga entre ellas: el olor de la sabana,el peso […]

Se encontraba ahí, en esa pasarela de formas, llevando un vestido de un color que jamás habría imaginado portar, y brillando de una forma que solo podría ser descrita —y entendida— a través de las palabras.

El escritor guerrerense Said Vladimir Ramírez tiene en El Responso su propio Comala, su propio Macondo, paraje de atmósfera misteriosa donde el realismo mágico brota como manantial pletórico.

El día que se fue, la acompañó hasta la estación de tren. Cuando ella estaba a punto de subirse al tren, le regaló un beso en la comisura del labio. Y se fue.

La obra de Segurola desmiente la condición efímera que bajo una generalización injusta se le atribuye los textos periodísticos, porque admite ser leída, a muchos años de distancia de los hechos que relata, sin menoscabo de su fuerza evocativa.

Uno no vuelve a ser el mismo después de ver El rey león sobre las tablas: se abre una brecha de emoción que salpica felicidad y hace amar aún más al teatro.

Completamente retirado de las canchas, Saldanha falleció a los 73 años mientras cubría el Mundial de Italia 90 como periodista.

Hablar —escribir— se ha vuelto una paradoja cruel: decirlo todo y, al mismo tiempo, no poder decir nada.