Las campanadas resuenan a las 7.00 a.m todas las mañanas, retumban, me avisan —como esos tres pitidos del final de un partido— que ya es hora de ser persona. Me levanto, preparo mi café y estoy lista para tomar el tranvía número 15 hasta mi periplo de hoy. Iba a la Meca de cualquier futbolero […]




















