¿Acabará ese mal llamado progreso con estas maneras distintas de interpretar el mundo?
Culturas olvidadas


¿Acabará ese mal llamado progreso con estas maneras distintas de interpretar el mundo?

Después de La geometría del caos y Los huracanes de la memoria, Rocío Villena presenta su nueva novela: Las reparadoras pesadillas de Ariana. Prólogo Me escondo en la frontera entre la realidad y la ficción. Soy Ariana, la representación interna de una mujer. Se podría decir que soy una mezcla entre su mente y su […]

No olvidemos que la palabra lupa, antes de significar estrictamente loba en femenino, significaba prostituta.

El pueblo que desprecia su lengua está condenado a perder su identidad.

Ninguna existe, sólo un poco de esperanza.

Ambas se abrazan tras bocinas

Hallar, encontrar, descubrir la obra de un autor es jalar la punta de una madeja de estambre.

¿Con qué criterios juzgamos que la caída de una civilización es motivo o no de lamento, y que aquellas que las sustituyen son más o menos dignas de elogio?

Ahora siento como si nos hubieran arrastrado inconscientemente durante años por rutas marcadas para terminar en un precipicio.

Mi abuela se convirtió en una de los pioneras en vender antigüedades en el famoso barrio de los sapos, ubicado en el corazón del centro de Puebla.

A la muerte se la puede engatusar con bellas palabras.

Ahora voy a escribir con la rabia y la fiebre.

Yo no la podía dejar y ella no podía alejarse de mí. Ella era gasolina y yo un cerillo. Siempre pensé en contratar un abogado.

Sus puntas me señalan apuntando hacia el sosiego.

Amanecí contemplando melancólicamente mi realidad y recordé dónde nació mi anhelo por conocer Turquía: un fortuito encuentro literario

Se necesitó un soplo en el faro, para perderte; realmente nunca exististe.

A medida que las nuevas generaciones van dando más importancia al individualismo, el país insular intenta reinventar un modelo que constituye parte integral de su carácter como sociedad.

Ahora yo, cariño, pondré la letra.

Más de una noche de vinho verde besé su figura y le confesé mi admiración literaria, total y absoluta.

Tuvimos los meñiques salpicados de estrellas.