El poeta chileno era un bohemio, apasionado comunista y un romántico sin causa.
Oda a Pablo Neruda


El poeta chileno era un bohemio, apasionado comunista y un romántico sin causa.

El amor del poeta por la localidad no fue inmediato, pues nada más llegar aborreció el lugar.

A veces me pongo a pensar si el incondicional soy yo…

Ojalá nunca halléis la inconmensurable duda, la discordia, el tormento…

Recuerdo haberla enviado desde un rincón gélido londinense.

Los libros en la sala, paraditos en un mueble, asomando el lomo, me dieron cierto calor.

Eligió a su alter ego poniéndole un apellido que honrara a su banda favorita de hard-rock: Bachman-Turner Overdrive.

Aprendí que no debía prestar mis libros si no quería yo ser uno de esos tontos que no saben que están diciéndole adiós a uno de sus libros favoritos

Y tal vez sea el mejor poema que se pueda escribir.

Se contonea a través de las luces estroboscópicas con movimientos epilépticos pero a la vez sensuales, mirando a su público con una provocación digna de Ava Gardner.

Ser migrante es un camino incierto, oscuro e inacabable.

Cerró la puerta tras de sí y nunca regresó.

Me quedo ahí, en ese lugar donde todo surge para desvanecerse, incluso los malos recuerdos.

En Father Of The Bride, Vampire Weekend, mediante las letras de Ezra Koening (apoyado por Hans Zimmer, Mark Ronson, Makonnen Sheran, entre otros), nos regala un álbum que puede ser abordado desde muchos puntos de vista.

Mi vida es el salto…

Era un Tsuru, de Nissan, que a juzgar por la atmósfera conoció mejores tiempos.

Por primera vez, la reina del crimen recopila sus historias más espeluznantes en un solo volumen.

Me resultaba difícil creer que aquél que retozaba en un sillón, en bata y con una pipa en la mano, fuera amo de tantos recuerdos y experiencias.

La gente metida en política tiene la curiosa idea de lo que les importa a ellos debería importarle a todo el mundo y acusa a los demás por su no implicación. Pero como practico regularmente al menos tres pecados capitales (gula, pereza y envidia) y voy a ir al Infierno igualmente, para qué molestarme.

Decidió ponerse a contar historias, las más fantásticas, llegando a escribir incluso para Walt Disney, o cautivando con sus letras al mismísimo Alfred Hitchcock.