Saberme vivo sin saber la cura…
Bosque de dudas


Saberme vivo sin saber la cura…

Tu vehemencia por redactar una prosa más, hacía al mundo cuestionarse ideologías establecidas.

Pensé en Hervé Joncour, retirado, relatando sus viajes a los niños del pueblo.

Lo reconozco, es más guapa entre lágrimas, hasta en eso es la niña perfecta.

No olvidar que nuestra estancia es fugaz y, por lo tanto, debería ser sublime. Disfrutar tanto los días que tengamos para que, cuando tengamos que partir, seamos recordados como esa persona que dejará una admiración eterna.

He prescindido de los nombres propios del tiempo. No hay días. No hay semanas.

Este mundo que siempre se ha erigido por clases sociales, incluso donde se podría pensar que no las hay, ellas siempre están presentes

El compositor polaco revolucionó la escritura para piano a través de una técnica compleja y un estilo poético basado en lo bello y en lo sombrío.

Japen, de Eugenia Ratcliffe, es una crítica al capitalismo, el hiperconsumismo y el amor líquido.

Como viejas fotos esperando a ser rescatadas del olvido.

Kilómetros de avenidas, callejones, privadas y más se diluyeron a mis pies a paso veloz hasta que llegué a Tlalpan.

La felicidad debía ser algo más…

La luz se enteró de algo ese día…

El tiempo se tambalea como un funambulista entre las manecillas del reloj.

Una niebla de humo acre los ahogaba y parecían contagiados de una borrachera, soñolienta y triste, en esa lúgubre embriaguez de gente que no tiene nada que hacer.

Soy pura nostalgia y una monserga de infame certeza.

Aquí no hay quien las vislumbre.

Las personas que consideramos el amor como una prioridad en nuestra vida somos vistas como seres débiles y anormales por quienes hay que sentir desconfianza o una profunda pena.

Devuélveme el recuerdo de aquel paisaje…

Al fin y al cabo, estaba acostumbrada a encadenar contratos de corta duración.