Me pediste un libro y te presté Marina. Me lo regresaste con todo cuidado y me dijiste que te gustaban las cosas que subrayé. Todos llevan un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma.
De ausencias y memorias


Me pediste un libro y te presté Marina. Me lo regresaste con todo cuidado y me dijiste que te gustaban las cosas que subrayé. Todos llevan un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma.

El caos invernal. La antesala del infierno. Un cero a cero entre aspirantes al descenso.

Atardeceres nunca vistos se asoman hacia el colapso fílmico.

Para Ignacio Castro Rey, escribir y leer es un alivio de nuestro feroz pragmatismo.

La música no se detiene: es el invierno del presente, la primera página de un libro.

Igual que Néstor Sánchez, me quedé sin épica, me quedé sin nadie. Ahora escribo mi diario de Manhattan desde una ciudad llamada Victoria.

No hay suelo sobre el cual se pose nuestra sangre.

Siempre defendí el feminismo, pero de haber sabido que terminaría muerta, hubiera preferido haber cambiado algún acto, palabra o estilo de vida.

Así, poco a poco, el camino va desapareciendo y yo cada vez me siento más ajena, más ausente.

El compositor polaco produjo una música de gran desafío pianístico y profunda poesía sonora.

El dolor se viste de negro, la ciudad tiembla esta noche.

Hay en mí poemas que el mundo no puede sostener.

Llevaba un vestido carmesí de gran escote en la espalda, su andar era ligero, suave, encantador.

Hablas del pasado con lágrimas en los ojos y te fundes con la humedad de la playa vacía.

Lucía Sanagustín narra la historia de Nariman, Dalia, Salma y Nour para explicar Amán alejándose de los convencionalismos.

Mi vida me refería a un solo momento de existencia.

Un poco de café Palabras Algo de comida El color de las galaxias Humo de estrellasen la avenida

Todos hemos recibido el golpe de la melancolía al mirar un paisaje que en el pasado contemplábamos con alguien.

Su palpitar nubla la vista y la velocidad.

Porque así como están, o terminan linchados o como el wey ese del nombre raro, todo reprimido, que se le ve a kilómetros lo joto y dice que no.