Un año más de vida y uno menos de padecer el destino.
Días de julio


Un año más de vida y uno menos de padecer el destino.

Tengo entre mis manos el único invento con el que desafío al tiempo.

Jimena pediría su primer bolo de arroz portugués en perfecto español rioplatense, olvidándose por completo de la barrera idiomática.

Cuéntenle que la poesía le escribe versos cada tanto, que le encontré sentido al desorden que dejó y que hay heridas que ya han cicatrizado.

Ayer me tomé unos mezcales en tu memoria, nunca te dije te quiero, pese a que era evidente

Desde niña, cuando estaba en Lerendipia sentía que me acompañaban todas las historias y todos los personajes que tanto mi abuelita como yo nos inventábamos. Cuando me sentía sola o sentía miedo, traía a mi realidad todo lo que habitaba en mi imaginación. Hacía una fiesta con los objetos, las cosas más grandes cobraban vida. El Rosenkranz, […]

No sé en qué momento el sueño traspaso a la realidad, o la realidad al sueño.

No puedo ver tu boca, pero sé que estás sonriendo, igual que yo. Lo sé por tus ojos

Me ha herido tanto porque me he cobijado bajo su sombra como si fuera refugio y no laberinto.

Canto y bailo con el maniquí de madera que lleva puesto tu sombrero y tu saco de cachemir.

Nunca fuimos más felices que cuando nos dejamos solos.

Viajé a mi infancia, sin recordar la edad exacta, a cuando jugaba fútbol y daba la vida entera por ello, por hacerlo siempre.

Mi vida, una reivindicación de exigencias.

Las exigencias laborales han provocado que formar una familia sea visto como un lastre.

El nombre hace referencia a la madre de Edipo, el rey mítico de Tebas.

Te escribo esta carta ahora, que todavía no se van del todo los recuerdos de mi cabeza.

Sucede que es luz pura, el calor más auténtico.

Mi abuela se convirtió en una de los pioneras en vender antigüedades en el famoso barrio de los sapos, ubicado en el corazón del centro de Puebla.

Yo no la podía dejar y ella no podía alejarse de mí. Ella era gasolina y yo un cerillo. Siempre pensé en contratar un abogado.

Amanecí contemplando melancólicamente mi realidad y recordé dónde nació mi anhelo por conocer Turquía: un fortuito encuentro literario