La vida es muy cabrona, pero no siempre llueve. Hay días como ese domingo en los que brilla el sol, aunque sepamos que siempre será antesala de otro lunes. Aprender a disfrutar esos momentos, saber que nuestras temporadas acabarán, que mañana puede que el clima cambie o quizá no. Pero eso no está en nuestro control. Nada lo está.
De taxis y taxistas (IX)




















