Malditas flores, mil veces malditas, que hayan florecido ahora que ella ya no las espera.
Florecer las procesiones


Malditas flores, mil veces malditas, que hayan florecido ahora que ella ya no las espera.

No sé cuántas veces sonreímos con complicidad ante los encendedores prendiendo la flama de la realidad aumentada, una realidad que queríamos conservar para siempre.

La miré de nuevo. Desde la ventana, los brazos del sol se levantaban sigilosamente renovando de esperanza y dicha al nuevo día.

Estaba ansioso por contrastar aquella teoría del polaco Pawel Rouba, quien argumentó que las alas de los húsares fungían como un mecanismo de defensa contra el ataque de lazo de los tártaros.

Todo artista deja su obra para quien se atreva a asomarse al ataúd que estará siempre abierto. Garibay lo tuvo claro: permanecer es el afán único de todo hombre.

Es tu señal. Es el guiño terminal. Mi visibilidad se corta. Te pierdo. Es un desenlace lapidario que te corresponde cambiar o sentenciar.

Me quedé despierto, preguntándome por qué se fue, en dónde se pone todo esto que dejó y si ese raro objeto llamado ‘destino’ me tenía algo a sólo una cuadra de mi vida.

Era un cuarto cuadrangular, grande y vacío. Cerró la puerta. La oscuridad se tragó todo. Pero la risa, incontrolable, seguía. Era tan fuerte que parecía surgir de lo más profundo de la tierra.

Si los amigos son la familia que escogemos, ¿qué son los jefes que nos cambian la vida sin darse cuenta?

Las sábanas poco a poco le presionaban el cuerpo hacia el colchón, asfixiándolo. Rendido, vio que no tenía remedio ni escapatoria, esa cama lo había atrapado. Ahora era su prisionero y sólo quedaba entregarse a ella.

La pelota linda sigue ahí… con labios que se pueden leer… con sonrisas que se pueden ver.

Sobran casos de padres que, cegados por las ‘bondades’ del futbol actual, de los millones y la fama, torcieron los destinos de sus hijos.

Termina el ritual, me despego de ti lentamente, sigo igual, aparentemente… Y voy por ahí, buscando algo que se le parezca.

El asedio durará poco, pensaba, es cuestión de aguantar otro invierno.

Tu compañía era oportuna, siempre llegabas cuando más te necesitaba y me bastaba con ver tu cara para sentir infinita tranquilidad. ¿Qué hay de las vidas que te faltaban por vivir? ¿Qué hay de nosotros?

Las noticias falsas han contaminado el sector como un virus. Y, como todo lo que llega de repente, no hay previsiones posibles.

Siguiendo los consejos de su novia imaginaria, Santi confrontó a Joleno sin más. Su corazón está tan herido que pide una ambulancia y abandona a su dueño.

Estaba allí, viviendo el sueño. Volveré otro día sólo para mirar cómo tú, Nueva York, amaneces.

Cuando el día llegue y no tenga más remedio que dejarla ir, lloverá en la ciudad a cántaros, como hoy siguen lloviendo los recuerdos en mi alma.

El camino que uno recorre no depende de los propios deseos. A veces existen circunstancias que debemos sortear mientras lo hacemos. Incluso, dar la vuelta y recomenzar el camino. No está prohibido, siempre hay una siguiente salida.