Duras, qué pedazo de mi alma recogerás para fumártelo en la pipa
mientras tecleas todos los años de escritura solitaria.
Marguerite Duras: ¿seguirás en París?


Duras, qué pedazo de mi alma recogerás para fumártelo en la pipa
mientras tecleas todos los años de escritura solitaria.

Sé que es difícil. Pero es la única manera de seguir a flote. Verás, hagamos un ejercicio práctico. Empieza por desconfiar de este poema.

A continuación reproducimos —con la autorización de la editorial La Pereza Ediciones— el primer capítulo del clásico olvidado Rosas a crédito, de la escritora ruso-francesa Elsa Triolet, publicada originalmente en francés en 1959, y por primera vez, ahora, publicada en español en Estados Unidos. Disponible en preventa aquí. Rosas a créditoElsa TrioletTraducción a cargo de […]

La residencia de arte YOO GUIBA’ (CASA UNIVERSO) en Oaxaca, México está dirigida a artistas de todo el mundo y aspira a generar un diálogo con productores Oaxaca. El espíritu de la residencia parte de la lengua (principalmente el Zapoteco) para promover el intercambio de ideas entre productores provenientes de diferentes contextos. La lengua como […]

En la cosquilla como broma a mano alzada los dedos pintaban figuras con el gemido silente la mirada nevada de imágenes.

Que te pensé cada día y que deseo que tengas tantos, tantos años de vida y tantas historias por contar, que no me aferro a ninguna de estas ilusiones.

Esta mezcla de realidad y fantasía, que podría querer enseñarnos que los mapas son mucho más ricos de lo que parecen, pone el foco en todo lo que pasa desapercibido. En la importancia de mirar y de reducir la escala.

El voto centennial, es decir, de chicos y chicas de 18 a 24 años de edad, será decisivo en las próximas elecciones, aseguran especialistas.

Deberíamos despojarnos de ese horrendo enunciado de cuatro palabras: ésa ya la vi. Las películas son siempre presente.

El teléfono inservible, la cefalea, el dolo, la vida desde entonces ausente.

Cada palabra cuenta en un espacio de papel finito. Por eso muchas personas atesoran las cartas. Tal vez por eso mismo antes eran menos las palabras que se llevaba el viento.

Hemos cerrado este capítulo de forma circular, jamás había conseguido cerrar así una historia y tú como siempre me enseñas hasta en tu último aliento. Nos volveremos a ver.

Conocí a ese hombre quien espolvoreaba sus maleficios con azúcar, quien tejía una telaraña de conquista y cosquillas, y quien se transformó en aquella araña del rincón.

El analista y economista político conversó con purgante rumbo a las elecciones intermedias del 6 de junio en México.

Veo el espejo y me asusto. Abriré los espacios y me iré al sueño de verme con otros ojos.

Me lavé los ojos con agua de mar, pretendí olvidar las polaroid que cargaba como memoria.

No te metas conmigo, le dije, que no sabes con qué te puedes encontrar. Él se sobó el brazo asustado y volvió a respirar buscando algún testigo de esa tremenda humillación que él mismo había creado. A mí se me llenaron los ojos de fuego, de infierno, y me convertí en un recipiente de ruido y desorden.

Hay penas que no se pueden escribir.

Ya no me identifico con la cotidianidad que normalmente las personas hacen. Y aunque amo a ese colibrí, sé que le haría más daño si le abro la ventana. Ya no lloro por ello.

Solía creer que la vida era así, ahora me entero de que no lo sé. He vivido poco, de a poco, aletargada y es hasta este momento que me siento vacía, confundida, perdida.