Me lavé los ojos con agua de mar, pretendí olvidar las polaroid que cargaba como memoria.
[Coitus interruptus]


Me lavé los ojos con agua de mar, pretendí olvidar las polaroid que cargaba como memoria.

No te metas conmigo, le dije, que no sabes con qué te puedes encontrar. Él se sobó el brazo asustado y volvió a respirar buscando algún testigo de esa tremenda humillación que él mismo había creado. A mí se me llenaron los ojos de fuego, de infierno, y me convertí en un recipiente de ruido y desorden.

Hay penas que no se pueden escribir.

Ya no me identifico con la cotidianidad que normalmente las personas hacen. Y aunque amo a ese colibrí, sé que le haría más daño si le abro la ventana. Ya no lloro por ello.

Solía creer que la vida era así, ahora me entero de que no lo sé. He vivido poco, de a poco, aletargada y es hasta este momento que me siento vacía, confundida, perdida.

Por: Kelly Martínez Grandal Jack Kerouac no me engañó El país de Kerouac no existe. No son lo mismo las autopistas.Hacer dedo en la carretera puede significar aparecer en el cartelito de desaparecidos de Walmart. Kerouac me mintió, me vendió un espejismo. Yo vine de Carolina del Norte en carro y lo único que vi […]

Una novela de denuncia social, las memorias de uno de los mejores tenistas de los últimos tiempos, las reflexiones de una mítica teórica marxista, los cuentos que el legendario cineasta británico nunca escuchó de boca de su madre, un conmovedor relato que emerge desde las fauces de una dictadura, la revalorización de un personaje menoscabado […]

Que cuando es necesario, no se come, pero se escribe.

Eso es todo lo que vi la primera vez que la vi, la primera vez que me vi gracias a ella.

¡Justicia! ¡Pido justicia para mi hijo! Por 20 soles me lo mataron a mi hijo, 20 soles no me lo van a devolver.

La capacidad de este equipo de reinventarse es increíble, no somos fieles ni leales… somos cruzazulinos.

Cruz Azul juega la Final. Corrijo, otra Final. Así, con mayúscula. He vivido cinco… Todas perdidas. Nunca dejé de creer en que merecía, por fin, ganar. Supe esperar. La gente supo esperar. Ya no queremos esperar. Estamos hasta la madre de esperar.

Cómo no abrazarme a tu recuerdo y a tu destino como si el aire estuviera a punto de venir contigo.

En esta final puede venir lo que amo, pero desconozco. Y me asusta, me asusta tocar el cielo. Porque para irle a Cruz Azul hay que tener cojones.

Serie de ejercicios poéticos utilizando las imágenes de los 22 Arcanos Mayores del Tarot Jungiano de Robert Wang.

Pase lo que pase, y por muy ingrata que os parezca, nunca desdeñéis tarea alguna. Morir es más desagradable y habrá que hacerlo algún día.

Todo eso quedó en un país del que somos constantemente rehenes. Ah sí, también me acuerdo de ti.

Me clavé en la crónica de Carlos Velázquez cuando, en El karma de vivir al norte (Sexto Piso, 2013), contaba, entre muchas otras cosas, sus borracheras en el Territorio Santos Modelo en un torneo donde Santos Laguna salió campeón y Oribe Peralta se elevó al estatus de ídolo. Sus relatos saben a caguama quemada, leí […]

Era inevitable recurrir y verbalizar esas fantasías que se generan y se acrecientan en los viajes: “¿Habrá algo de verdad en la leyenda?”; “¿Irías nadando únicamente para verme?”; “Se refleja el mar en tus ojos”.

Extraño las flores cultivadas en lo que alguna vez llamé «jardín». Los dolores del alma me hacen católico. A medida me causan pánico.