…el colega era campeón mundial de Muay Thai, solo lo supimos después, a ver… ¡a hostias!… a hostias se cargó a su compañero de celda… pero… ¿el compañero de habitación quién era?
Pensábamos que era negro


…el colega era campeón mundial de Muay Thai, solo lo supimos después, a ver… ¡a hostias!… a hostias se cargó a su compañero de celda… pero… ¿el compañero de habitación quién era?

Breve homenaje a esos maravillosos versos de Coda (con todo y Alfonso André o el doble no reconocido de Alfonso André) que nos recuerdan lo que fue y no sabemos si va a volver a ser. Para bien… y para mal.

Hoy, con el recrudecimiento de conflicto isarelí-palestino y la enésima crisis migratoria en Ceuta y Melilla, conviene no volver a sacar conclusiones apresuradas ni mirar hacia otro lado. La indiferencia y la ignorancia también son, de alguna manera, otras formas de violencia.


Luego se hizo un silencio. Un silencio sepulcral, casi perpetuo que me permitía darme cuenta que seguía teniendo el rostro infantil, los ojos vivos, la piel clara y la nariz aguileña de los años de juventud.

Amo su inocencia / diecisiete babosadas. Y dónde está mi gente. Aquí, dañándome la mente, he sido paciente con tus babosadas. J Balvin, Will Ferrell y Jason Sudeikis. Pero bueno, está Alison Brie también, y ella puede contra quien sea. Si necesita babosada, dele.

Ese espacio en blanco, ese silencio, remembranza de la vanidad de tales recuerdos ahora borrosos. ¿Alguna vez podré ser ese espacio vacío?

La justicia está perdida, tal vez, por este absurdo de no llamar a las cosas por su nombre.

Habíamos llegado tan lejos, éramos parte de ese mismo lugar que Julio Verné inmortalizó con el famoso faro del fin del mundo en el canal de Beagle. Saludamos a los pingüinos y lobos marinos, quienes parecían muy cómodos con nuestra presencia. Estar ahí, era algo muy parecido a un sueño.

Hay espacios que creemos pasados u olvidados que han sido visitados con anterioridad. Y entonces reaparecen. Son fantasmas dentro de una burbuja transitoria que no se revienta.

Para mí, la literatura es un viaje de sensaciones… y esta vez no es un viaje agradable.

Un viaje que nunca sucedió, un recorrido a través del agua y un cambio de coordenadas para aniquilar la costumbre. Tres viajes muy distintos de tres jóvenes escritoras, publicados por Ediciones Menguantes, una joven editorial con sede en León, interesada en historias de viajes poco comunes. Saray Encinoso Brito, periodista tinerfeña, en El año que […]

Gracias, mamertos, que mueren baleados por luchar contra eso, que filman eso, que gritan la verdad sobre eso. Algún día, Colombia les sonreirá.

Mi amiga cambió nuestro sentir por otro alba. El alba de mi alma sola se encuentra en la persiana. Sufre de ansiedad por culpa de la amiga imaginaria.

Trató de captarlo todo con los ojos, pero un par de lágrimas se lo impidieron. Darío encendió un cigarrillo. Juan movía la cabeza al ritmo del sucio rock que sonaba más fuerte que todas las sirenas que se lamentaban por la ciudad. El Volkswagen avanzó deprisa cuesta abajo sobre la pronunciada avenida, hacia la noche.

Porque lo único que queda después de las historias son las palabras. Porque todos necesitamos contar una historia.

Es extremadamente importante que la sociedad y los clubes de futbol, que muchas veces son el verdadero hogar y de contención de los niños, inculquen el estudio. Por más bueno que sea el jugador, tiene que estudiar, tiene que leer.

Estoy en bancarrota y desempleado, pero con un buen presentimiento. Y a veces con eso basta. Eso y también que los hijos de puta que hoy jugaban, que hoy defenderían la camiseta —la que corrí a comprar— me habían demostrado durante diecisiete jornadas que ni mi estúpida maldición podía con ellos.

Un día ganaremos: te juro que un día ganaremos. ¿Por qué somos del Atleti? Por esto. Porque capaz ganamos. Capaz ganamos. Puta madre, ya me cayó el veinte: puede que ganemos.

Y me arrastran al corazón del mar, abandono todo lo conocido, me seduce la oscuridad.