Cómo no abrazarme a tu recuerdo y a tu destino como si el aire estuviera a punto de venir contigo.
A punto de ti


Cómo no abrazarme a tu recuerdo y a tu destino como si el aire estuviera a punto de venir contigo.

En esta final puede venir lo que amo, pero desconozco. Y me asusta, me asusta tocar el cielo. Porque para irle a Cruz Azul hay que tener cojones.

Serie de ejercicios poéticos utilizando las imágenes de los 22 Arcanos Mayores del Tarot Jungiano de Robert Wang.

Pase lo que pase, y por muy ingrata que os parezca, nunca desdeñéis tarea alguna. Morir es más desagradable y habrá que hacerlo algún día.

Todo eso quedó en un país del que somos constantemente rehenes. Ah sí, también me acuerdo de ti.

Me clavé en la crónica de Carlos Velázquez cuando, en El karma de vivir al norte (Sexto Piso, 2013), contaba, entre muchas otras cosas, sus borracheras en el Territorio Santos Modelo en un torneo donde Santos Laguna salió campeón y Oribe Peralta se elevó al estatus de ídolo. Sus relatos saben a caguama quemada, leí […]

Era inevitable recurrir y verbalizar esas fantasías que se generan y se acrecientan en los viajes: “¿Habrá algo de verdad en la leyenda?”; “¿Irías nadando únicamente para verme?”; “Se refleja el mar en tus ojos”.

Extraño las flores cultivadas en lo que alguna vez llamé «jardín». Los dolores del alma me hacen católico. A medida me causan pánico.

…el colega era campeón mundial de Muay Thai, solo lo supimos después, a ver… ¡a hostias!… a hostias se cargó a su compañero de celda… pero… ¿el compañero de habitación quién era?

Breve homenaje a esos maravillosos versos de Coda (con todo y Alfonso André o el doble no reconocido de Alfonso André) que nos recuerdan lo que fue y no sabemos si va a volver a ser. Para bien… y para mal.

Hoy, con el recrudecimiento de conflicto isarelí-palestino y la enésima crisis migratoria en Ceuta y Melilla, conviene no volver a sacar conclusiones apresuradas ni mirar hacia otro lado. La indiferencia y la ignorancia también son, de alguna manera, otras formas de violencia.


Luego se hizo un silencio. Un silencio sepulcral, casi perpetuo que me permitía darme cuenta que seguía teniendo el rostro infantil, los ojos vivos, la piel clara y la nariz aguileña de los años de juventud.

Amo su inocencia / diecisiete babosadas. Y dónde está mi gente. Aquí, dañándome la mente, he sido paciente con tus babosadas. J Balvin, Will Ferrell y Jason Sudeikis. Pero bueno, está Alison Brie también, y ella puede contra quien sea. Si necesita babosada, dele.

Ese espacio en blanco, ese silencio, remembranza de la vanidad de tales recuerdos ahora borrosos. ¿Alguna vez podré ser ese espacio vacío?

La justicia está perdida, tal vez, por este absurdo de no llamar a las cosas por su nombre.

Habíamos llegado tan lejos, éramos parte de ese mismo lugar que Julio Verné inmortalizó con el famoso faro del fin del mundo en el canal de Beagle. Saludamos a los pingüinos y lobos marinos, quienes parecían muy cómodos con nuestra presencia. Estar ahí, era algo muy parecido a un sueño.

Hay espacios que creemos pasados u olvidados que han sido visitados con anterioridad. Y entonces reaparecen. Son fantasmas dentro de una burbuja transitoria que no se revienta.

Para mí, la literatura es un viaje de sensaciones… y esta vez no es un viaje agradable.

Un viaje que nunca sucedió, un recorrido a través del agua y un cambio de coordenadas para aniquilar la costumbre. Tres viajes muy distintos de tres jóvenes escritoras, publicados por Ediciones Menguantes, una joven editorial con sede en León, interesada en historias de viajes poco comunes. Saray Encinoso Brito, periodista tinerfeña, en El año que […]