No comprendo nada en ti, y eso me hace dichosa.
A todas las cosas que no tienen nombre


No comprendo nada en ti, y eso me hace dichosa.

El amor mata, el amor está lleno de inseguridades, el amor romantiza su propia tragedia.

Un éxodo fúnebre de bondad sustraída.

Palpo fantasmas de emociones que se agazapan en las cortinas.

Alejandro Lámbarry logra, no sin algunas cicatrices de por medio, salir victorioso de su segunda novela.

Me pediste un libro y te presté Marina. Me lo regresaste con todo cuidado y me dijiste que te gustaban las cosas que subrayé. Todos llevan un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma.

El caos invernal. La antesala del infierno. Un cero a cero entre aspirantes al descenso.

Atardeceres nunca vistos se asoman hacia el colapso fílmico.

Para Ignacio Castro Rey, escribir y leer es un alivio de nuestro feroz pragmatismo.

La música no se detiene: es el invierno del presente, la primera página de un libro.

Igual que Néstor Sánchez, me quedé sin épica, me quedé sin nadie. Ahora escribo mi diario de Manhattan desde una ciudad llamada Victoria.

No hay suelo sobre el cual se pose nuestra sangre.

Siempre defendí el feminismo, pero de haber sabido que terminaría muerta, hubiera preferido haber cambiado algún acto, palabra o estilo de vida.

Así, poco a poco, el camino va desapareciendo y yo cada vez me siento más ajena, más ausente.

El compositor polaco produjo una música de gran desafío pianístico y profunda poesía sonora.

El dolor se viste de negro, la ciudad tiembla esta noche.

Hay en mí poemas que el mundo no puede sostener.

Llevaba un vestido carmesí de gran escote en la espalda, su andar era ligero, suave, encantador.

Hablas del pasado con lágrimas en los ojos y te fundes con la humedad de la playa vacía.

Lucía Sanagustín narra la historia de Nariman, Dalia, Salma y Nour para explicar Amán alejándose de los convencionalismos.