Como si de repente todo careciera de sentido, o tuviera demasiado. Como si beber café fuera sólo beber café.


Como si de repente todo careciera de sentido, o tuviera demasiado. Como si beber café fuera sólo beber café.

Mata, pues, a tus ídolos de pies de barro. Jueguen a la pelota o no.

Estamos aquí. Una foto, dijiste. Y clic en menos de lo que yo pude acomodarme la chamarra y la borrachera.

El autor decide dejar la figura de escritor para convertirse en el Virgilio que el lector necesita.

Ahora usted descansa en la sangre de su propia Medusa.

Cómo aprender a desvestirtus intestinos tu voz o tu sexo sin perturbar la religión (¿?)

Entre los momentos de mayor inspiración dramática, destaca sin duda Lacrimosa, la pieza más conmovedora y conocida de todo el Réquiem.

Me aterroriza borrar lo que permanece intacto de ti.

Existe un sesgo cognitivo en el que las personas creen que son más inteligentes y más competentes de lo que realmente son.

La música del compositor estadounidense está profundamente arraigada en la cultura pop mundial.

Nos encontramos otra vez. Diría Sabina: más viejos, más sabios, más primos.

No he visto en los cuarenta y nueve mayos que he pasado en este planeta, ningún concierto que alcanzara la pasión que viví aquel día.

Su madre le enseñó el método de suspensión, así pudo soportar a su padre por cuarenta y siete años, hasta que al viejo le dio por morirse.

Volvió al día siguiente a la misma hora. Anna lo esperaba mirando a la ventana.

Se avecina el epílogo de un año que parece una distopía. Noviembre, como todos los meses del 2020, se marcha indiferente, aunque dejándonos varias lecturas que amenazan con ocupar un sitio privilegiado en nuestro particular universo mitológico. El equipo de redacción de purgante presenta a continuación algunos libros que, dadas las circunstancias y la vigencia […]

Pepitas de calabaza reedita el penúltimo libro de Julio Camba, “Ni Fuh ni Fah, inédito desde su publicación, en 1957.

Así es la construcción de la poesía: un montón de arenas movedizas flotando a ras del cielo.

Emergió apresurada, como si algo en el agua la persiguiera. Al salir observó el agua con terror.

Aquel domingo de primavera, cumpliendo las profecías de Serrat y Benedetti (El sur también existe), los jóvenes comandados por Diego recibían en casa al último batallón que podía detenerlos.

Grazie, Diego.