Dos epistolarios amorosos que llevan la firma de dos de las mejores plumas de la literatura centroeuropea del siglo XX.
Las cartas de Zweig y Kafka


Dos epistolarios amorosos que llevan la firma de dos de las mejores plumas de la literatura centroeuropea del siglo XX.

Dos manos que gritan lo vivido, lo bueno y lo malo; que tocando abrazan, que laten, que hablan.

Imágenes llenas de cables de luz saturan mis pupilas, impiden que esta imagen quede limpia cuando se acciona el disparador.

Y si me palpo los bolsillos, sé que puedo hacer una última apuesta.

Mira los cielos llenos de humo
verde y morado. Que, entre toda esta bruma, seremos libres.

He decidido volar. Gracias por ser mi
ángel; lo serás en el cielo de alguien más.

Y ahí cansados, encontrarán descanso, como caricia, en tu mejilla durmiente.

Llego a la estación exhausta, me siento en un banco y decido en un suspiro que tengo que seguir buscando. Barcelona está gris y tiene el ceño fruncido.

Hoy no ambiciono ser poeta, tan sólo deseo nombrar aquello que duele…

No puedo ser mujer, si mis actos no le son propios. A esa imagen anhelada (y angelada).

En palabras de la montevideana Ida Vitale en su poema La Fortuna: “Descubrir por ti misma otro ser no previsto en el puente de la mirada. Ser humano y mujer, ni más ni menos.”

Décima Babosada y media. Cabezazo de Ramos en Lisboa. Son quince babosadas, entonces. Esta vez conviven Eddie Murphy, Alejandro González Iñárritu y los Beastie Boys.

El espacio del aire que aguarda el grito…

Milan Kundera escribió en su libro La identidad que la mirada del amor es la mirada del aislamiento y yo veía a esa relación amorosamente: aislaba la responsabilidad que él tenía y buscaba maneras de justificarlo en un intento de saber cómo lidiar con las cosas.

No es sólo mi lucha, es la de todas que han sido pintadas, recitadas, cantadas y bailadas, que hoy no poseen su propia voz pero sí la mía.

La palabra se ha ido de lo abstracto a la piel ¿Qué es esa lagartija veloz que recorre todo el cuerpo? Es esta mujer que no escribe, arroja balas de nieve.

No puedo sino reconocer y celebrar el esfuerzo y valentía de todas las mujeres que han jugado un papel trascendental en la historia mundial y, sobre todo, en mi historia personal.

Es momento de romper, de una vez por todas, esas etiquetas que la sociedad nos dio a través del tiempo. Tenemos que empezar a normalizar que las mujeres somos libres y personas completas.

A través de la poesía y el rap, combatía con sus luchas internas y externas en un pulso majestuoso con la realidad social. Llamada a marcar una generación, sus versos se apagaron demasiado pronto.

Qué más da si aquí o allá, estamos
ardiendo juntos en este cuarto.