Esbozar la sonrisa. Darle esperanza a la esperanza para que vuelva a surgir. Volver a creer y a recuperar. Volver.
Volver a ser


Esbozar la sonrisa. Darle esperanza a la esperanza para que vuelva a surgir. Volver a creer y a recuperar. Volver.

El cuerpo es tan solo pergamino, cicatriz de rastro innominado, rastros de saliva. El vestigio de la memoria colectiva convertido en ruina.

Entro en la habitación vacía y solo queda el eco. Un eco vacío que no me abandona, hablándome de raíces que llaman a mi interior.

¿Los sueños tienen color? ¿Se puede soñar con los ojos abiertos? Creo que ya es tiempo de despertar.

Arranca la previa de los Óscares, la alfombra roja más larga del mundo, con una de las películas que habita varias categorías. Hablo también, por qué no, del futbolista enamorado del galardón individual y, por último, del extraño experimento destructivo que en su secuela se superó a sí mismo.

Dos epistolarios amorosos que llevan la firma de dos de las mejores plumas de la literatura centroeuropea del siglo XX.

Dos manos que gritan lo vivido, lo bueno y lo malo; que tocando abrazan, que laten, que hablan.

Imágenes llenas de cables de luz saturan mis pupilas, impiden que esta imagen quede limpia cuando se acciona el disparador.

Y si me palpo los bolsillos, sé que puedo hacer una última apuesta.

Mira los cielos llenos de humo
verde y morado. Que, entre toda esta bruma, seremos libres.

He decidido volar. Gracias por ser mi
ángel; lo serás en el cielo de alguien más.

Y ahí cansados, encontrarán descanso, como caricia, en tu mejilla durmiente.

Llego a la estación exhausta, me siento en un banco y decido en un suspiro que tengo que seguir buscando. Barcelona está gris y tiene el ceño fruncido.

Hoy no ambiciono ser poeta, tan sólo deseo nombrar aquello que duele…

No puedo ser mujer, si mis actos no le son propios. A esa imagen anhelada (y angelada).

En palabras de la montevideana Ida Vitale en su poema La Fortuna: “Descubrir por ti misma otro ser no previsto en el puente de la mirada. Ser humano y mujer, ni más ni menos.”

Décima Babosada y media. Cabezazo de Ramos en Lisboa. Son quince babosadas, entonces. Esta vez conviven Eddie Murphy, Alejandro González Iñárritu y los Beastie Boys.

El espacio del aire que aguarda el grito…

Milan Kundera escribió en su libro La identidad que la mirada del amor es la mirada del aislamiento y yo veía a esa relación amorosamente: aislaba la responsabilidad que él tenía y buscaba maneras de justificarlo en un intento de saber cómo lidiar con las cosas.

No es sólo mi lucha, es la de todas que han sido pintadas, recitadas, cantadas y bailadas, que hoy no poseen su propia voz pero sí la mía.