Lo que necesita un enfermo: momentos de risa para olvidarse de todo. Nadie está exento de, un día, mutar; para bien o para mal.
Mutación obligada


Lo que necesita un enfermo: momentos de risa para olvidarse de todo. Nadie está exento de, un día, mutar; para bien o para mal.

La música tan nuestra que se apaga y no sabes.

Siguiendo los consejos de su novia imaginaria, Santi confrontó a Joleno sin más. Su corazón está tan herido que pide una ambulancia y abandona a su dueño.

Estaba allí, viviendo el sueño. Volveré otro día sólo para mirar cómo tú, Nueva York, amaneces.

Cuando el día llegue y no tenga más remedio que dejarla ir, lloverá en la ciudad a cántaros, como hoy siguen lloviendo los recuerdos en mi alma.

Vi un colibrí en las flores que me regalaste; le costaba trabajo volar.

Con Más Allá de Orión, Ana ha terminado de enamorarse. De una manera tangible y racional. Sólo como lo podemos hacer los que nos sentimos humanos.

He vuelto a escribir más de medio millar de páginas contando nuestras historias: el pasado que en realidad nunca se repite.

El mundo es un lugar más gris sin Leonard Cohen y, como dice The Edge, guitarrista de U2, hay que abrazar el recuerdo a sabiendas de que no existirá nunca más una figura así.

El camino que uno recorre no depende de los propios deseos. A veces existen circunstancias que debemos sortear mientras lo hacemos. Incluso, dar la vuelta y recomenzar el camino. No está prohibido, siempre hay una siguiente salida.

Y me corté queriendo empujar, de mala gana, esos eventos filosos, ideas de arcilla, pedazos funestos.

Distancia entre el horizonte y el final;
salto, beso las margaritas.

Es en la medida en que usamos el espíritu crítico que podemos dejar de incorporar estas nociones tan arcaicas y anticuadas asociadas a los sexos.

o quizás sólo nos olvidamos de ella / aunque exista, como una / sombra que sucede nuestros / pasos.

La lectura de la novela Vas a hacerlos bailar propició una suerte de interrogatorio a larga distancia con el autor.

Esbozar la sonrisa. Darle esperanza a la esperanza para que vuelva a surgir. Volver a creer y a recuperar. Volver.

El cuerpo es tan solo pergamino, cicatriz de rastro innominado, rastros de saliva. El vestigio de la memoria colectiva convertido en ruina.

Entro en la habitación vacía y solo queda el eco. Un eco vacío que no me abandona, hablándome de raíces que llaman a mi interior.

¿Los sueños tienen color? ¿Se puede soñar con los ojos abiertos? Creo que ya es tiempo de despertar.

Arranca la previa de los Óscares, la alfombra roja más larga del mundo, con una de las películas que habita varias categorías. Hablo también, por qué no, del futbolista enamorado del galardón individual y, por último, del extraño experimento destructivo que en su secuela se superó a sí mismo.