Fernanda Melchor hace un dibujo de la violencia y el funcionamiento de uno de sus muchos engranajes: la vulnerabilidad y el desamparo.
Páradais, o el dibujo del origen


Fernanda Melchor hace un dibujo de la violencia y el funcionamiento de uno de sus muchos engranajes: la vulnerabilidad y el desamparo.

¿Cómo se dice ‘adiós’ a un hermano?

Aunque la gran pandemia de este siglo parezca el aislamiento individual y social, la naturaleza es y será siempre el mejor espejo en el que mirarnos.

Lanthimos, Miller y Kusturica: tres películas que resumen oscuridad a primera vista. No sé, francamente, cuál es más inquietante.

Miradas
policromadas de sentimientos.

¿Por qué busco ser autoindulgente a través de la música? Buscarlo de forma consciente; querer problemas gratis. Acelerar para sentir, sentirse.

La distopía creada por Rodríguez Barrón en “Retrato de mi madre con perros” nos alcanzó; quizá no tan decadente, pero sí tangible en otros aspectos: mortandad, nihilismo y putrefacción.

Un cementerio y una cripta se asemejan lo que un charco a un mar: el contenido es el mismo, pero el continente les define y les jerarquiza, y su importancia la decretan las visitas.

Eones fusionados con mi cuerpo inspirado,
Exclamando un soliloquio maravillado…

Un camaleón que camina despacio
a la sombra de mis pies.

Un pequeño grupo de desconocidos que, sin saberlo, se volvieron mis compañeros de madrugada.

¿Cuántos años han pasado por esta ciudad? Pronto será otro día.

Y es que las páginas donde consigna el adiós de su progenitor -esos apuntes de duelo- no dejan indiferente a nadie.

Que conviertan mi funeral en lo que debería ser. En un lugar alejado de la oscuridad, donde la vida se respire y la tristeza se baile.

Me aficioné a una herramienta de Letterboxd, la red social donde vomitas qué películas vas viendo.

En medio de las protestas masivas en la India, varias cuentas fueron bloqueadas temporalmente.

Hoy desperté bien temprano e hice pilates y me puse mi mejor cara para continuar buscando trabajo.

Los huesos se rompieron. Nada más que decir.

No hay violín ni trompeta, hay verso.

Para practicantes del Candomblé, de la Umbanda, de la religión Yoruba o del vudú (además de otras religiones, como la santería cubana), Yemayá, Mama Water, Yemoja o Iemanjá es la reina de las aguas, la diosa del mar, la madre de los océanos.