Los romanos utilizaban la arcilla para hacer las primeras inscripciones; China diseñó el primer sistema de imprenta, utilizando papel de arroz.
El libro y la imprenta


Los romanos utilizaban la arcilla para hacer las primeras inscripciones; China diseñó el primer sistema de imprenta, utilizando papel de arroz.

Huyendo, corriendo, yendo tras de alguien o algo, tenemos más probabilidades de encontrarnos.

Las sábanas en guerra, sed, un jadeo, la piel erizada, la seda empapada, una fuente que emana saliva.

Por dentro estoy gritando, estoy ardiendo, quisiera quemarlo todo. La amenaza ya no es imaginaria, es real.

No se puede mentir a los que no nos importan si no somos incapaces de mentir a los que sí importan.

Tomé el cuchillo que había en la mesa con el que corté la naranja y comencé a atacar al primero. Todo estaba tan oscuro, y todos se movían tan rápido que solo recuerdo algunos flashes del suceso. Los gritos, la sensación de la sangre tibia en mis manos, el placer de insertarlos.

Parón obligatorio. No hay balón. Seguirán en pie, vetustos, los estadios; el escudo soporta vendavales, la televisión continua encendida y la camiseta se muestra, orgullosa, en casa.

Con sol o sin él, con agua o sequía. Aunque te echen mierda que ni de abono sirve, sigues siendo fuente de oxígeno para muchos, aunque nadie te sepan ni cantar.

Quise que durara por siempre, pero verla bailar, su cabello largo, su vestido, era ver una cortina que se movía con el viento.

Lo bueno es que han vuelto mis ganas de vivir. No las trajo él, ni nadie; las cargo yo. Quizás las trajo la primavera o quizás el sol.

¿Cómo evitar sentirnos egoístas por pensar más en nosotros mismos, y no estar, como según dicen, pensando en una posible solución colectiva?

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa, diría Paz; hoy recuerdo y leo sus poemas, digo con humildad y devoción, porque en estos tiempos de sombra y paradojas negras, leer a nuestro gran Octavio Paz es ver en la noche más oscura del alma no sólo su morada caligrafía pasional, también vemos una luz suave, sutil, potente; un destello llamado ilusión, fervor, esperanza.

Evita que te alcance la soledad. Si te llega, no la dejes hacerse asidua. Hazla tu conocida, mas no una buena amiga.

El mundo afuera parece tan frágil; el tiempo es el mejor regalo en ésta espera.

De vez en cuando, es entretenido idealizar ciertas cosas, es como volver a la infancia y abrazar la torpe y adorable ingenuidad del niño que construye y dibuja castillos en la oscuridad de lo desconocido.

Me encantaban esas charlas en las que las horas no pasaban, sólo el café entre las tazas. Y ahí, en medio de los olores y sabores de mi hogar, aprendí a ver el mundo desde los ojos de alguien más.

El día ha amanecido nublado y las nubes lo cubren todo de un gris blanquecino que me molesta en los ojos. ¿Qué ves desde tu ventana, querida abuela?

Me resulta una pequeña virtud lograr olvidarme de todos los nombres, palabras y fechas, y al mismo tiempo ser capaz de poseer todo un vocabulario propio de sensaciones.

Como referente del desplazamiento social en el que se han visto inmersas las mujeres a lo largo de la historia, he decidido usar la comedia de Aristófanes.

Nostalgia inexorable viene; y se detiene el tiempo un instante; y ese gusto tuyo, nuestro, se convierte en esa nueva memoria, en una nueva marca en tu piel blanca que al volver de allá se encuentra enrojecida por el sol.