La palabra esperanza se me ha rebelado. Dice que está harta de la palabra paz. “Son muchos años conviviendo juntas”, se queja. “Ya no me da ningún morbo verla desnuda”. La palabra alegría también está dando problemas. Sus compañeras de piso, frustración y rencor, me llaman al despacho para ver si yo puedo hacer algo. […]
Problemas domésticos




















