Hoy desperté bien temprano e hice pilates y me puse mi mejor cara para continuar buscando trabajo.
Lo estoy haciendo bien


Hoy desperté bien temprano e hice pilates y me puse mi mejor cara para continuar buscando trabajo.

Para practicantes del Candomblé, de la Umbanda, de la religión Yoruba o del vudú (además de otras religiones, como la santería cubana), Yemayá, Mama Water, Yemoja o Iemanjá es la reina de las aguas, la diosa del mar, la madre de los océanos.

Es una narración para reflexionar, más allá de la historia anecdótica…

Leer como acto revolucionario de pensar. Y por tanto de ser. Y yo añado de estar.

Estaba pensando sobre mi vida, ¡ y qué bonito, qué bonito fue todo! Silvia Palacios25-12-2020 Los días pasan y ni siquiera los siento. Podría estar viviendo una película de Tarantino o Almodóvar y ni siquiera me daría cuenta. Sí, ya he vivido muchos duelos y soy de las que lleva la ofrenda por dentro, en […]

En Bolonia, la capital de una región del centro norte de Italia denominada Emilia Romagna, existe un lugar donde esa protección forma parte de la idiosincrasia de la propia ciudad: su Cineteca, que fundada el 18 de mayo de 1962, es considerada en la actualidad como una de las más importantes de Europa.

Desapareció el sentimiento de libertad y me invadió una enorme tristeza.

Todo los entusiasmaba. Lo nuevo los sorprendía y lo ya antes visto los cautivaba.

Algo así me ocurre con tu voz y tu recuerdo, cada que te escucho de fondo está Charlie Parker o Chet Baker.

Todo esto es una tragedia global. Cómo carajos se lidia con esto. Cómo. Cómo. Cómo.

El primer gol, el primer amor, el primer beso, el primer concierto. El día que dejé de usar camiseta interior o cambié mis zapatos de goma por mocasines (terrible error). Y el día que me enamoré de Fermina Daza.

Creo que el tiempo te tiene confundida, me agradas…

No es más que una metáfora, una sinécdoque⎯ en realidad⎯ , de las idas y venidas de las personas, de los gritos y las risas, los llantos y los orgasmos.

La máscara es un escondite, un ocultamiento, un florecimiento de la intriga y, por ende, del deseo.

Íbamos y veníamos. Éramos y no éramos. Estábamos pero no estábamos.

Nadie, jamás, querrá recordarte.

A veces pasa así, que alguien llega, ocupa lo que creíste tuyo y sólo te queda recordar y escribir.

Logró confirmar lo obvio: en este lado del charco la gente es estúpidamente feliz…

Al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver

El exilio sabe a frío, demasiado frío, las chaquetas grandes no caben en maletas pequeñas.